"El amor está en lo que tendemos ...", de José Ángel Valente: "Breve son" (1968)
El amor está en lo que tendemos
(puentes, palabras).
The Women of Brewster Place (1983), publicado por la autora afroamericana Gloria Naylor (1950), fue todo un descubrimiento personal tras salir a la luz al recibir el American Book Award en 1983. Con la fuerza de toda una “narradora” o storyteller, Gloria Naylor nos traslada a un suburbio americano, embriagando al lector con los aromas especiados que emergen de las ventanas y los ecos lejanos de música blues.
"Contigo", de Luis Cernuda: "Con las horas contadas", (1950- 1956)
¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.
"La vida responsable", de Amalia Bautista: Cuéntamelo otra vez (1999)
Conducir sin tener un accidente,
comprar desodorante y macarrones
y cortarles las uñas a mis hijas.
"Espera", José Manuel Caballero Bonald: Memorias de poco tiempo (1954)
Y tú me dices
que tienes los pechos rendidos de esperarme,
que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.
"Bendito sea el año, el mes, el día ..." de Francesco Petrarca, "Cancionero" (fragmento LXI)
Bendito sea el año, el mes, el día,
el tiempo, la estación, la hora, el instante,
el rincón y el lugar en donde ante
sus ojos fue prendida el alma mía;
"Siempre lo que quieras", de Ángel González: Breves acotaciones para una biografía (1969)
Cuando tengas dinero regálame un anillo,
cuando no tengas nada dame una esquina de tu boca,
cuando no sepas qué hacer vente conmigo
- pero luego no digas que no sabes lo que haces -.
Si hubiera sabido que…; si me hubiese dado cuenta antes de… ¿Cuántas veces hemos terminado una conversación diciendo estas frases? Con este libro te invitamos a dar un breve repaso a ti mismo. Que… ¿no lo necesitas?; ¿seguro?… Decide por ti mismo.
"La cólera del tiempo se aplaca con las manos", de LUIS GARCÍA MONTERO: "Un invierno propio" (2011).
Uno aprende a vivir y a echar raíces.
Y conviene también llover sobre mojado,
pisar la superficie de los ríos
hasta quedarse quieto,
hasta el agua templada en la cintura,